Montero: basta de engaños, es hora de un cambio real

Por:   Yupanqui (Politólogo)
Montero no solo necesita un cambio: lo exige. Pero lo que hoy presencia la población no es una disputa democrática transparente, sino un intento deliberado de confundir al electorado con candidaturas que, de antemano, están fuera de carrera.
Seamos claros. Los candidatos de SOL, Karen y Mario Baptista, están inhabilitados. Aun así, continúan llamando a votar, promoviendo una opción que saben perfectamente que no tiene validez legal. ¿Qué significa esto en la práctica? Una campaña encubierta por el voto nulo. No es un error ni una omisión: es una estrategia. Y esa estrategia termina favoreciendo a quienes hoy detentan el poder municipal.
Mientras desde el Trópico se insiste en proclamar candidaturas inviables, en los hechos se tejen alianzas con sectores que históricamente han representado intereses contrarios al discurso del “proceso de cambio”. Reuniones con actores de la derecha, cívicos y autoridades vinculadas a espacios como la FINOR evidencian una doble cara: discurso popular hacia afuera, acuerdos de poder hacia adentro.
Y no se trata solo de percepciones. Basta observar la continuidad de funcionarios entre gestiones para entender que el cambio nunca fue tal. ¿Cómo se explica que estructuras heredadas sigan intactas? ¿Cómo se justifica que operadores de ayer continúen hoy? La respuesta es incómoda, pero evidente: nunca hubo una ruptura real con las viejas prácticas.
Votar por candidaturas inhabilitadas no es un acto de rebeldía ni de resistencia. Es, objetivamente, un voto nulo. Y en el contexto actual, eso significa fortalecer a la gestión de Regys y a los intereses políticos que representa, pese a una administración ampliamente cuestionada.
Ante la caída de SOL, el escenario se redefine. Y en ese nuevo escenario, emerge una alternativa concreta desde y para la clase popular: “Todos por Montero”, con Santiago Valenzuela como candidato a la alcaldía. No es casual que existan intentos de frenar esta opción. Cuando una propuesta amenaza estructuras de poder, la reacción suele ser inmediata.
Aquí no hay espacio para ingenuidades. La política en Montero está en un punto de quiebre. O se opta por un cambio real, con nuevas caras y una representación genuina de la mayoría, o se continúa atrapado en el mismo círculo de promesas incumplidas, alianzas contradictorias y postergación constante.
La clase popular, que es mayoría, tiene hoy la responsabilidad histórica de decidir. No se trata solo de votar. Se trata de no dejarse engañar.
Montero merece más. Y ya es hora.

Autor: Yupanqui

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