Montero ante una decisión clave: entre el cambio real y la confusión política

Por: Agustín Vargas (Ingeniero del Agua)

Montero atraviesa un momento decisivo en su historia política. La necesidad de un cambio estructural es evidente para amplios sectores de la población, especialmente para la clase popular que, durante años, ha sido relegada en el desarrollo del municipio. Sin embargo, en medio de esta coyuntura, surgen estrategias que lejos de aclarar el panorama, buscan generar confusión en el electorado.

La situación de los candidatos Karen y Mario Baptista es un claro ejemplo de ello. Ambos, pese a estar inhabilitados, continúan promoviendo la participación electoral bajo su sigla, lo que en la práctica se traduce en incentivar el voto nulo. Esta acción no solo desorienta a la población, sino que también termina favoreciendo indirectamente a las estructuras de poder ya establecidas.

Resulta contradictorio que, mientras desde el Trópico se proclama una candidatura que carece de viabilidad legal, paralelamente existan vínculos y acercamientos con sectores de la derecha, cívicos y actores institucionales cuestionados. Estas alianzas evidencian una incoherencia política que pone en duda el verdadero compromiso con el denominado “proceso de cambio”.

Más preocupante aún es la persistencia de estructuras administrativas que parecen no haber sido transformadas. La continuidad de funcionarios vinculados a gestiones pasadas refleja que los cambios prometidos nunca se materializaron, consolidando un sistema que ha mantenido a Montero en una posición secundaria dentro del departamento.

En este contexto, la inhabilitación de la sigla SOL redefine el escenario electoral. Para el electorado popular, surge la necesidad de optar por una alternativa viable que represente verdaderamente sus intereses. La candidatura de “Todos por Montero”, encabezada por Santiago Valenzuela, aparece como una opción que busca canalizar las demandas de los sectores históricamente postergados.

No obstante, también es evidente que existen intereses orientados a impedir el fortalecimiento de esta alternativa, lo que podría beneficiar a la actual estructura de poder representada por Regys y sus aliados. De ser así, la estrategia de promover candidaturas inviables no sería un error político, sino una acción deliberada.

La decisión final recae en la ciudadanía. La clase popular, mayoritaria en Montero, enfrenta la disyuntiva entre apostar por un cambio real o continuar en un ciclo de postergación. En tiempos de incertidumbre, la información clara y el análisis crítico se vuelven herramientas fundamentales para evitar caer en estrategias que distorsionan la voluntad democrática.

Montero no solo necesita votar; necesita elegir con conciencia.

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