
En la jornada de este martes 3 de marzo de 2026, desde la cadena radial Wara Comunicaciones, el periodista y candidato a concejal por la alianza TODOS, Tomás Coca, analizó el nuevo escenario político electoral en Montero tras la salida de las organizaciones ASIP y, principalmente, SOL, que postulaba al exalcalde Mario Baptista como candidato a primer concejal.
Coca señaló que la ausencia de Baptista —figura central del proyecto político de SOL— genera una reconfiguración del mapa electoral, particularmente en los sectores que tradicionalmente respaldaban su liderazgo. “Muchos pensaban que volvería a postular a la Alcaldía, pero su candidatura era a primer concejal. Aun así, su imagen concentraba el apoyo principal”, explicó.
Las claves de una campaña electoral
Durante su análisis, el candidato recordó ocho factores fundamentales para ganar una elección: investigación del votante y construcción de un mensaje central; comunicación eficaz; organización territorial; gestión estratégica de redes sociales; construcción de imagen pública; propuestas concretas; sostenibilidad financiera de campaña; y promoción de debates públicos.
Según Coca, en el actual proceso electoral en Montero se advierten debilidades en algunos de estos puntos, especialmente en la construcción de imagen y en la presentación de propuestas claras. Asimismo, observó la ausencia de debates públicos entre candidatos como un elemento que limita la confrontación de ideas ante la ciudadanía.
El factor sociológico y antropológico
Basándose en un análisis compartido por el abogado constitucionalista Franz Galler, Coca sostuvo que la salida de SOL impacta principalmente en un segmento social compuesto por trabajadores, gremialistas y sectores populares, con niveles educativos diversos y, en muchos casos, ingresos modestos.
Desde una perspectiva sociológica, explicó que este electorado podría migrar hacia opciones con una base social similar. En ese sentido, mencionó que las características sociales de este grupo coincidirían en parte con la base electoral de Santiago Valenzuela.
No obstante, destacó que el componente antropológico podría ser aún más determinante. Según su análisis, una parte importante de este electorado está conformada por migrantes del altiplano y los valles, con fuerte identidad cultural quechua, tradiciones arraigadas y sentido de pertenencia étnica. “La cultura, las creencias y la identidad influyen profundamente en la decisión del voto”, afirmó.
En esa línea, subrayó que la alianza TODOS apuesta a fortalecer la identidad cultural y el reconocimiento de las raíces, incluyendo la revalorización del idioma quechua y las tradiciones comunitarias.
Datos electorales y posibles tendencias
Coca también presentó datos de anteriores elecciones nacionales en distintos recintos de Montero, como las unidades educativas Daniel Rivero, Elvira Frías, San José Obrero, Montecristo y Juancito Pinto. En varios de estos centros se registraron porcentajes significativos de voto nulo, que oscilaron entre el 26% y el 38%, además de resultados destacados para el PDC y otras fuerzas políticas.
A partir de estas cifras, el candidato planteó que existe un bloque social y popular en proceso de rearticulación que podría inclinar la balanza en los próximos comicios municipales. Según su estimación, en determinados recintos el respaldo podría alcanzar hasta el 50% si se consolida una opción que logre representar de manera coherente las demandas sociales y culturales de estos sectores.
Un escenario abierto
De cara a las elecciones del 22 de marzo, Coca consideró que el panorama es incierto y competitivo. “El escenario político está complicado y cualquier cosa puede pasar”, sostuvo, al tiempo de afirmar que la alianza TODOS apuesta por una estrategia centrada en la identidad cultural y en la representación de los sectores populares.
Con la salida de actores clave y la posible redistribución del voto, Montero se encamina hacia una jornada electoral que, según los analistas, podría traer sorpresas.